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Tungurahua - Mapa de Peligros

El Volcán Tungurahua - Mapa de Peligros
Leyenda
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Leyenda del Mapa de Peligros
 
FLUJOS PIROCLÁSTICOS
FLUJOS DE LAVA
FLUJOS DE LODO - LAHARES
   
Estas son las zonas de mayor peligro. Durante una erupción estas áreas podrían ser devastadas por flujos piroclásticos, flujos de escombros y/o flujos de lava. Estas zonas también estarían afectadas por el impacto de bloques y por la caída de ceniza. En general estos tipos de fenómenos han afectado principalmente los flacos noroeste y oeste del volcán, especialmente los sectores de Juive Grande, Cusúa, Bilbao, Yuibug, Chacauco, entre otros. Los sectores de Pondoa y Runtún (flanco norte), por encontrarse alejados de los fondos de los valles presentarían un peligro menor por flujos piroclásticos que las zonas aledañas de los valles de Vazcún y Ulba. Las zonas en amarillo son muy propensas a ser afectadas por estos fenómenos volcánicos, pues han sido afectadas de manera frecuente en tiempos históricos. Las flechas negras anotadas "FP" indican las trayectorias de los flujos piroclásticos de las erupciones históricas, así como las fechas de dichas erupciones. Las flechas indicadas por "L" corresponden a las trayectorias de los flujos de lodo ocurridos durante estas erupciones. Por los cauces de los ríos Pastaza y Chambo, los lahares podrían alcanzar alturas importantes y grandes distancias aguas abajo del volcán.
Esta es la zona de menor peligro: Sin embargo, si una erupción de mucho mayor tamaño ocurriera, la zona podría ser devastada por flujos piroclásticos, flujos de escombros y/o flujos de lava. Se podría permanecer dentro de esta zona, siempre y cuando se mantenga vigilante y abandone inmediatamente la zona cuando empiece la erupción.
 
CAÍDA DE PIROCLASTOS
AVALANCHA DE ESCOMBROS
Al ocurrir una erupción, las zonas indicadas estarían afectadas por la caída de rocas, ceniza y polvo volcánico (piroclastos). Los espesores de piroclastos que se podrán esperar son: mayores a 25 cm. (zona 1); entre 25 y 5 cm (zona 2) y menores a 5 cm. (zona 3).
Esta área representa la posible extensión de una avalancha de escombros que afecte el flanco oeste (evento más probable): El volumen de material desplazado sería pequeño (del orden de 1 km3 o menos). En el Tungurahua, la recurrencia de este fenómeno se mide en miles de años.
Esta área corresponde igualmente a la posible extensión de una avalancha de escombros que afecte los flancos norte y occidental. En este caso, el  volumen de material desplazado sería del orden de > 5 km3. Un evento de  este tipo ocurrió hace 3000 años, sin embargo su recurrencia es muy poco probable en un futuro cercano.
     

 

Caída de piroclastos:

Durante una erupción, gases, ceniza y fragmentos de roca son expulsados desde el cráter. Los fragmentos más grandes siguen trayectorias balísticas y caen cerca del volcán, mientras que las partículas más pequeñas son llevadas por el viento y caen a mayor distancia del mismo, cubriendo grandes áreas cercanas al volcán con una capa de varios milímetros o centímetros de piroclastos. La peligrosidad de este fenómeno está controlada por el volumen de material emitido, la intensidad y duración de la erupción, la distancia al punto de emisión y la dirección del viento.

Precauciones:

Las personas en las áreas afectadas por la caída de material piroclástico deberán buscar refugio en sus casas u otras edificaciones cercanas, y si permanecen a la intemperie, se recomienda el uso de un casco, de ropa adecuada y de máscaras (o de un pañuelo húmedo) para proteger la boca y la nariz. Se debe además impedir que el ganado consuma hierba contaminada con ceniza, para lo cual será necesario la evacuaciòn de los animales o su alimentación con hierba limpia traída de otras regiones. Se debe proteger las fuentes y el suministro de agua potable, para evitar que sea contaminada por la ceniza. Será necesario limpiar continuamente los techos de las casas para evitar su colapso bajo al peso de la ceniza.


Flujos de lodos y escombros (lahares)
Durante o luego de una erupción, especialmente si está acompañada por una fuerte emisión de ceniza y por lluvias importantes, podrían ocurrir flujos de lodo y escombros (lahares) en cualquier quebrada del volcán, pero especialmente en aquellas de los flancos oeste y norte del cono. Los flujos de lodo y escombros (lahares) son mezclas de materiales volcánicos (rocas, pómez, arena), removilizados por el agua proveniente de la fusión del casquete glaciar, de un lago cratérico o de fuertes lluvias. Estos flujos descienden rápidamente por el cono volcánico, siguiendo las quebradas y los valles. La peligrosidad de estos fenómenos está determinada por el volumen de agua y de los materiales sueltos disponibles y de las pendientes y encañonamiento de los valles.

Precauciones
Por la rapidez con la cual suelen formarse, su velocidad y su fuerza, un flujo de lodo es un fenómeno muy peligroso. Durante una crisis volcánica, hay que evitar el fondo de las quebradas y las vertientes bajas de los valles.


Flujos y domos de lava
Si el contenido de gases del magma es bajo, este puede ser emitido de manera no explosiva  y fluir en forma de flujos (magma poco viscoso) o acumularse para formar domos (magma muy viscoso). Los flujos de lava son derrames de roca fundida, originados en un cráter o  en  fracturas  de  los  flancos  del  volcán y que descienden por los flancos y las quebradas del mismo a bajas velocidades. Los domos son acumulaciones de lava, originados asimismo en un cráter ubicado en la cumbre o en los flancos superiores del volcán. Debido a la forma actual del cráter y al sistema de quebradas que drenan el cono, los sectores de Cusua y Juive Grande son los mas propensos a ser afectados por estos fenómenos.

Precauciones
Al ser la progresión de los flujos de lava muy lenta, no representan un peligro para los habitantes de los alrededores del volcán. Sin embargo, debido a las altas pendientes en el cono volcánico, el colapso de un frente de flujo de lava o de un domo podría generar flujos piroclásticos de bloques y ceniza que descenderían hacia los flancos inferiores del volcán.


Flujos piroclásticos
Los flujos piroclásticos son mezclas calientes de gases, ceniza y fragmentos de piedra, que descienden por los flancos del volcán en erupciones grandes. La parte inferior y más densa del flujo se encuentra limitada al fondo de las quebradas y los valles, mientras que la parte superior, menos densa, puede sobrepasar los valles y alcanzar alturas importantes sobre el fondo de los valles e inclusive sobrepasar relieves importantes. En el caso de flujos piroclásticos producidos por el colapso de una columna eruptiva densa (ceniza, bloques, escorias, bombas), varios flancos del volcán podrían estar afectados por este fenómeno. En el caso que se forme un domo o un flujo de lava en la cumbre o en los flancos del volcán, existe la posibilidad de generar flujos piroclásticos por el colapso de este domo o flujo de lava, los cuales descender'an los flancos pendiente abajo de dicho domo o flujo de lava.

Precauciones
Al ser muy reducida la probabilidad de sobrevivir al impacto de un flujo piroclástico, es necesaria, en caso de una erupción inminente, la evacuación de todas las personas de las zonas potencialmente afectadas por este fenómeno.


Avalanchas de Escombros
Las avalanchas de escombros son grandes deslizamientos que pueden ocurrir en un volcán, producidos por la inestabilidad de los flancos del mismo. Este tipo de fenómeno puede producirse por una intrusión de magma en el edificio volcánico, por un sismo de gran magnitud, o por el debilitamiento de la estructura del volcán inducida por ejemplo por la alteración hidrotermal. El colapso del edificio puede estar acompañado por actividad magmática, caracterizada por explosiones de extrema violencia ("blast") que generalmente están dirigidas en la misma dirección del colapso. El resultado de este fenómeno es la formación de un anfiteatro (caldera de avalancha). Las avalanchas de escombros son muy móviles y arrasan con todo lo que se encuentre a su paso. La mayor parte de estrato volcanes han sufrido al menos en una ocasión durante su historia geológica un evento de este tipo, sin embargo, se debe recalcar que son fenómenos muy infrecuentes en el tiempo.

Precauciones
Dada la magnitud y violencia de estos fenómenos, se recomienda la evacuación de las zonas potencialmente afectadas, si los datos científicos señalan esta posibilidad.


Referencias
HALL M.L., ROBIN C., SAMANIEGO P., MONZIER M., EISSEN J.P., MOTHES P., YEPES H., VON HILDEBRAND C. & BEATE B. (2002). Mapa de los peligros potenciales del volcán Tungurahua. Escala 1:50.000. IGM-IG/EPN-IRD.
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Geologia
Tungurahua12000MMEstilos de la actividad eruptiva
Durante su historia reciente, el volcán Tungurahua ha tenido largos periodos de construcción de su edificio volcánico, caracterizados por una alternancia de flujos de lava y productos piroclásticos (depósitos de nubes ardientes -o flujos piroclásticos- y depósitos de caída de ceniza), y períodos cortos de destrucción por erupciones explosivas mayores.

Hace aproximadamente 3 mil años, un cono anterior al cono volcánico actual fue en gran parte destruido por una de estas erupciones mayores, como resultado del gran deslizamiento de la parte occidental del cono antiguo. Los depósitos de esta enorme avalancha (alrededor de 8 kilómetros cúbicos) rellenaron los valles de los ríos Chambo al sur y Patate al norte, pasando por las localidades de Penipe y Patate, y alcanzando distancias de 15-20 kilómetros de la cumbre del volcán.

Desde entonces, un volumen de productos que representa el 50 % del volumen del material llevado por dicha avalancha ha sido emitido por el volcán, dando al Tungurahua su forma y altura actual.

Durante sus erupciones, las cuales se producen en promedio cada 80 o 100 años, el volcán alterna tres tipos de actividad:
  1. eventos explosivos en la parte superior del volcán acompañados por la caída de bombas cerca del cráter y de ceniza en los alrededores (por ejemplo, la erupción de octubre-noviembre de 1999);
  2. eventos explosivos mayores con producción de flujos piroclástico, acompañados por importantes caídas de ceniza y pómez sobre la región (erupciones de 1773, 1886 y 1916-1918); y
  3. la emisión de flujos de lava como al final de las erupciones de 1773 y 1886.
    Adicionalmente, durante cada erupción se producen flujos de lodo y escombros (o lahares), cuya frecuencia y volumen son proporcionados a la cantidad de ceniza y la intensidad de las lluvias.

 

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