Entre el 23 y 26 de marzo de 2026, técnicos del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN) realizaron una campaña de recolección de ceniza y mantenimiento de la red de cenizómetros del volcán Sangay, en las provincias de Chimborazo y Morona Santiago.
Esta red, operada por el IG-EPN con el apoyo de los voluntarios de la Red de Observadores Volcánicos del Ecuador (ROVE), permite evaluar y cuantificar la caída de ceniza asociada a la actividad eruptiva del volcán. El volcán Sangay, ubicado en la provincia de Morona Santiago, que mantiene un periodo eruptivo continuo desde 2019, presenta actualmente una actividad interna Moderada y una actividad superficial Alta.
Figura 1. Mantenimiento de la red de cenizómetros en la provincia de Chimborazo (Fotos: B. Bernard y E. Telenchana/IG-EPN).
Trabajo de campo
Durante la campaña se visitaron 29 sitios, donde se efectuó el mantenimiento de los cenizómetros y la recolección de muestras correspondientes al periodo comprendido entre el 03 de febrero de 2026 y el 26 de marzo de 2026. En este intervalo, el Centro de Avisos de Ceniza Volcánica de Washington (W-VAAC) reportó 136 emisiones de ceniza, con alturas de hasta 2 000 m sobre el nivel del cráter y una dispersión máxima de 128 km desde el volcán, con una dispersión en varias direcciones (Figura 2). De manera complementaria, los Observadores Volcánicos de las comunidades cercanas también realizaron el mantenimiento de sus cenizómetros y entregaron los filtros recolectados.
Figura 2. Mapa de la proyección de las nubes de ceniza reportadas por la agencia Washington VAAC entre el 03 de febrero de 2026 y el 26 de marzo de 2026, y las localidades en las cuales se reportó caída de ceniza durante cada periodo (figuras negras).
Además, durante esta campaña se instalaron dos nuevos cenizómetros en las localidades de Zuñac y 9 de Octubre, ubicadas al sur y suroriente del volcán, a aproximadamente 20 y 25 km de distancia, respectivamente (Figura 3). Esta ampliación de la red permitirá mejorar el monitoreo y control de las emisiones de ceniza que se dispersan en estas direcciones.
Figura 3. Instalación de nuevos cenizómetros en los sectores de 9 de OCtubre (izquierda) y Zuñac (derecha) (Fotos: B. Bernard/IG-EPN).
Así también, se procedió con la instalación de una cámara trampa en el sector de Picavos-Guarguallá (Figura 4), con el objetivo de contar con imágenes de respaldo de la actividad del volcán desde su flanco noroccidental.
Figura 4. Instalación de la cámara trampa en el sector de Picavos (Fotos: B. Bernard/IG-EPN).
Las muestras obtenidas fueron secadas y pesadas para determinar la carga de ceniza acumulada, expresada en gramos por metro cuadrado (g/m²). De acuerdo con esta clasificación, la caída de ceniza se categoriza como fuerte (>1000 g/m²), moderada (100–1000 g/m²), leve (10–100 g/m²) y muy leve (0–10 g/m²) indicando la cantidad de ceniza que cayó en cada localidad durante este periodo.
Los resultados indican que la caída de ceniza durante el periodo analizado fue de muy leve a leve en todas las localidades evaluadas (Figura 5). El valor máximo registrado fue de 15.9 g/m² en la comunidad de Retén Ichubamba, parroquia Cebadas (cantón Guamote). Estos valores reflejan una emisión baja de ceniza, en concordancia con la actividad superficial observada en el volcán.
Figura 5. Ubicación de los cenizómetros del Instituto Geofísico (rojo) y de los Observadores Volcánicos (azul) con la carga de ceniza acumulada entre el 03 de febrero y el 26 de marzo de 2026 para el volcán Sangay.
La recolección periódica de ceniza y el mantenimiento de la red de cenizómetros permiten mejorar la comprensión de los procesos eruptivos del volcán Sangay y evaluar su impacto en las zonas pobladas, proporcionando información clave para el monitoreo y la gestión del riesgo volcánico.
Adicionalmente, durante esta campaña se realizaron sobrevuelos con dron en la confluencia de los ríos Volcán y Upano, con el objetivo de evaluar la evolución de la laguna formada aguas arriba desde 2020 debido al material volcánico transportado por el río Volcán. Las observaciones realizadas muestran que no se han producido cambios morfológicos significativos en la zona y que el flujo de agua corre con normalidad. Asimismo, se evidenció un descenso en el nivel de agua de la laguna, reflejado en la presencia de bancos de arena expuestos.
Figura 6. Imágenes captadas durante los sobrevuelos con dron de la confluencia de los ríos Volcán y Upano, y de la laguna formada sobre el Río Upano (Fotos: B. Bernard/IG-EPN).
Durante esta campaña, también se aprovecharon las actividades de campo para realizar trabajos geológicos complementarios (Figura 7), entre ellos el análisis de depósitos de avalancha en la zona Quinta Cooperativa–Luz de América, el reconocimiento de depósitos morrénicos y valles en U en el sector de Atillo, y la evaluación de un deslizamiento ocurrido en el sector de Cebadas el 31 de marzo de 2025.
Figura 7. A la izquierda se aprecia el depósito de avalancha en Luz de América, y la derecha se aprecia el depósito morrénico en el sector de Atillo (Fotos: B. Bernard/IG-EPN).
E. Telenchana, B. Bernard
Instituto Geofísico
Escuela Politécnica Nacional